dilluns, 19 de maig del 2014

Voluntat



¿Por qué perdemos la fuerza de voluntad cuando más la necesitamos?

No es extraño que comencemos un proyecto con todo el entusiasmo y que una vez que ya nos hemos “embarcado” en él, poco a poco vayamos perdiendo esas ganas que atesorabamos cuando lo comenzamos. Incluso hay veces que lo postergamos indefinidamente o lo abandonamos por falta de tiempo.

Los expertos dicen que hay varios “síntomas” o factores que nos pueden indicar que la fuerza de voluntad nos abandona justo cuando más la necesitamos.


Cinco signos para explicar la falta de voluntad

Estos cinco aspectos, analizados detalladamente, nos pueden dar una pauta de qué es lo que nos está ocurriendo y por qué nos cuesta tanto llevar adelante un proyecto, o mejor dicho, terminarlo y ser exitosos como lo habíamos pensado o planeado desde un principio. Toma nota y analiza con lo que experimentas a diario, tal vez puedas encontrar una solución a tu problema.

1 - Exceso de autocontrol: quizás parezca que es un contrasentido porque la falta de fuerza de voluntad no tiene que ver, justamente, con el control. Sin embargo, los especialistas dicen que todo se trata de un “juego de equilibrio”. La voluntad no es una capacidad que nunca se agota, sino algo en lo que debemos ir “dosificando” usando la inteligencia con la que contamos. Un reciente estudio sobre autoindulgencia ha demostrado que los seres humanos somos vulnerables a caer en ciertas tentaciones cuando nos estamos controlando más. Un ejemplo simple de comprender es aquél que está llevando una dieta estricta y cuando tiene un “desliz” o un minuto de no pensar en ese régimen, se da un “atracón”. Las personas también sufren de mayor infelicidad cuando cae la noche y eso no es casualidad. Se debe a que las reservas de autocontrol que lo dominan durante el día van disminuyendo al anochecer. Entonces, el exceso de fuerza de voluntad puede convertirse en tu peor enemigo al momento de lograr tus objetivos. ¿La solución? Esforzarse en las tareas que valen la pena y darse un respiro en las menos importantes.

2 - Sesgo de moderación: la gran mayoría de nosotros subestimamos o sobrestimamos la fuerza de voluntad que poseemos. Por ello es tan común que la gente abandone su carrera, deje de ir al gimnasio o a un curso, etc. Es frecuente que los primeros meses del año las academias estén completas y que luego, pasadas algunas semanas, se empiecen a vaciar. Muchos “prometemos” cuando comienza enero hacer lo que no cumplimos el año anterior, pero esa voluntad va desapareciendo. Esto se debe a que creemos o pensamos que somos controlados, fuertes y perseverantes y que esta vez “si” llegaremos a diciembre con la misma rutina que en enero. Es recomendable que no te expongas a aquellas situaciones que puedan convertirse en una tentación a dejar o bien que puedas caer en las redes de la haraganería, la falta de ganas, las excusas para no asistir, etc. Si no te gusta ir al gimnasio, prueba con otra actividad para hacer ejercicio, no te “obligues” a lo que no te agrada, porque es más fácil que lo abandones.

3 - Creencias negativas muy arraigadas: Esto puede estar presente en nuestra mente desde que eramos pequeños o jóvenes. Por ejemplo, si en la familia nunca creían en nosotros o nos exigían demasiado, si consideramos que el éxito es para las personas adineradas o que no tenemos la capacidad de tener nuestra propia empresa porque no contamos con las habilidades requeridas, etc. Si tu idea o meta es obtener un mejor puesto en tu empleo o emprender en un negocio ambicioso, una creencia contrapuesta puede retrasarte, al pensar que no eres lo suficientemente merecedor, bueno o inteligente para lograrlo. Para poder sobrellevar esto, primero deberás saber cuáles son estas ideas que rodean tu mente, trabajar en ellas, modificar los pensamientos y añadir ideas que te motiven al éxito. Una buena alternativa es colocar en lugares visibles frases de motivación y autosuperación.

4 - No fijarnos en el contexto social: no eres una “isla” autosuficiente, necesitas interactuar con los demás, eso está más que claro. Si bien lo sabes, desestimas esta idea y crees que lo puedes todo, que no precisas de nadie que te ayude, que lo harás mejor si es a tu manera. Estableces objetivos como si llevarlos a cabo solamente dependiera de ti y te olvidas que vives en un contexto, por más de que no compartas casa o piso con nadie. El mundo está repleto de personas y también de tentaciones, una de ellas, sin dudas, es creernos “omnipotentes”. Al plantearte cualquier meta, has que los demás (familia, amigos, pareja, compañeros) te ayuden, participen, se involucren y sirvan para enfrentar los obstáculos que seguramente aparecerán.

5 - Cansancio: la falta de sueño nos hace estar más propensos a claudicar y abandonar nuestros sueños y proyecto. El tan conocido “estrés”, del que somos víctimas millones de personas en el mundo entero, deja de lado la motivación. Esta última es la encargada de “inyectarnos” de energía extra a diario, para poder mantenernos despiertos cuando lo necesitamos. Sin embargo, la ansiedad, los nervios y las preocupaciones no dejan que descansemos lo suficiente. El cansancio prolongado tarde o temprano nos pasa factura, ya sea con alguna enfermedad o con la falta de fuerza de voluntad. Si estás pensando en un proyecto bien ambicioso y deseas llegar a la meta, duerme la cantidad de horas necesarias, para poder tener tu nivel de recarga completo.

divendres, 31 de gener del 2014

La víctima

Me doy permiso para separarme de personas que me traten con brusquedad, presión o violencia, de las que me ignoran, me niegan un saludo, beso, abrazo...Las personas bruscas o violentas quedan ya, desde este mismo momento fuera de mi vida.

Me doy permiso para no obligarme a ser “el alma de la fiesta”, el que pone el entusiasmo ni ser la persona  dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan.

Me doy permiso para no entretener y dar energía a los demás a costa de agotarme yo: no he nacido para estimularles con tal de que continúen a mi lado. Mi propia existencia, mi ser; ya es valioso.
Si quieren continuar a mi lado deben aprender a valorarme.

Me doy permiso para dejar que se desvanezcan los miedos que me infundieron en la infancia. El mundo no es sólo hostilidad, engaño o agresión: hay también mucha belleza y alegría inexplorada.

Me doy permiso para no agotarme intentando ser una persona excelente. No he nacido para ser la víctima de nadie. No soy perfecto, nadie es perfecto y me permito rechazar  los esquemas ajenos: un hombre sin fisuras, rígidamente irreprochable. Es decir: inhumano.

Me permito no sufrir angustia esperando una llamada de teléfono, una palabra amable o un gesto de consideración. Me afirmo como una persona no adicta a la angustia. No espero encerrado o recluido ni en casa, ni en un pequeño círculo de personas de las que depender.
Soy yo quien me valoro, me acepto y me aprecio.

Me permito no querer saberlo todo,  para no estar al día en muchas cuestiones de la vida: no necesito tanta información, tanto programa de ordenador, tanta película de cine, tanto periódico, tanto libro, tantas músicas.

Me doy permiso para ser inmune a los elogios o alabanzas desmesurados: las personas que se exceden en consideración resultan abrumadoras.

Me permito un vivir con levedad, sin cargas ni demandas excesivas. No entro en su juego. Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico.  No me esfuerzo por complacer.
Es sencillo y liberador acostumbrarse a decir “no”. No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy; si estoy menos alegre, lo estoy; si un día señalado del calendario es socialmente obligatorio sentirse feliz, yo estaré como estaré.

Me permito estar tal como me sienta bien conmigo mismo y no como me ordenan las costumbres y los que me rodean: lo “normal” y lo “anormal” en mis estados emocionales lo establezco yo. 


JOAQUÍN ARGENTE

dimecres, 22 de gener del 2014

L'amant que no et toca


Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos últimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.
Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.
Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro:”Depresión” y la infaltable receta del antidepresivo de turno.
Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, ES UN AMANTE
Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto. Están las que piensan: ¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica!. Y también están las que escandalizadas se despiden y no vuelven nunca más
A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente definición: Amante es: “Lo que nos apasiona”. Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.
A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby…En fin, es “alguien” o “algo” que nos pone de “novio con la vida” y nos aparta del triste destino de durar.
¿Y qué es durar? – Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia. Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.
Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante, se vos también un amante y un protagonista… de la vida. Pensá que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie.
Lo trágico, es no animarse a vivir; mientras tanto y sin dudar, búscate un amante…
La psicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo trascendental:
“Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida”.
 
Jorge Bucay